LA GESTIÓN CULTURAL EN LOS PEQUEÑOS Y MEDIANOS MUNICIPIOS

Entrada original publicada en elnuevofuncionarioconhabilitaciondecaracternacional.wordpress.com

gestión cultural

 

 

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo. (E. Galeano)

INTRODUCCION

Esta entrada en el blog, surge como una ponencia que presenté en el CONGRESO INTERNACIONAL EN GOBIERNO, ADMINISTRACIÓN Y POLÍTICAS PÚBLICAS de 2017 celebrado en Madrid, como  respuesta a la complejidad desde el punto de vista técnico-jurídico de la gestión cultural en el día a día en pequeños y mediano municipios, no obstante con innovación y buenas ideas se han logrado ejemplos importantes de éxito.

Teniendo en cuenta que podemos definir “gestión cultural”, como la acción de gestionar actividades y manifestaciones con contenido artístico de promoción de la persona y de su bienestar social.

Esta definición, es importante en el sentido que incide en declarar la cultura como un Derecho Universal, y por lo tanto susceptible de ser reclamado por parte de los ciudadanos a la Administración, en este caso cultural correspondiente.

Esta conceptualización audaz, y en nuestra opinión acertada, no puede tapar, la realidad de los contornos difusos de la cultura. Es decir, la ausencia de una concepción monolítica, ni en gustos, formas de expresión, ni de actores culturales. Aspectos culturales éstos, que por otra parte varían y cambian con el tiempo, haciendo muy difícil su medición.

La realidad, es que la gestión cultural no ha sido nunca una prioridad, y más bien se ha venido dejando al azar y a la improvisación.

Las iniciativas muchas veces se abandonan y en muchos casos son contradictorias.

Desde una perspectiva fácil de entender, TENEMOS QUE PLANIFICAR porque planificar es anticiparnos al futuro, pensar como queremos que sea ese futuro. Al planificar también nos obligamos a analizar la situación actual, obtenemos información que nos permiten tomar decisiones acertadas en un momento determinado.

En el caso de la gestión cultural el análisis de una realidad que ha cambiado, con unos destinatarios que han cambiado, porque la administración gestora cultural es un medio no un fin, debe adaptarse en el momento presente a la realidad y trasladar sus acciones y proyectos a lo largo del tiempo: Nuevas demandas tecnológicas, colaborativas, nuevas formas de financiación, herramientas de debate y reflexión nuevas y con nuevos formatos, cultura abierta para todos…

Cuales pienso que son los retos de la nueva realidad cultural en el siglo XXI, desde el punto de vista de una Administración Pública:

La gestión cultural futura se centra es ser canalizadora del sentimiento cultural plural y que consiga formas y medios de expresión de esa necesidad que responda de una manera mejor y más participativa a las novedosas demandas que los agentes culturales y los propios ciudadanos reclaman a las administraciones públicas.  Intentando huir del gratis total, intentando que el sistema sea autosuficiente o casi, y sosteniendo y propiciando que la rueda de la cultura siga girando.

Este proceso de planificación de Gestión Cultural lo podemos representar a partir de un esquema teórico compuesto por cinco partes o fases: 1) análisis de situación, 2) estrategias de la organización, 3) diagnóstico (diferencia entre situación y objetivos de la organización, puntos 1 y 2), 4) decisiones de programación o establecimiento de prioridades e implementación o ejecución de programas, y por último, 5) seguimiento y evaluación de resultados.

DIAGNOSTICO

Teniendo en cuenta que, si podemos definir “gestión cultural” como las acciones, actividades y planes destinados a facilitar, promover, estimular, conservar y difudir las diferentes actividades y manifestaciones culturales en condiciones de libertad y equidad, orientadas a fomentar el ejercicio de derechos, el acceso a oportunidades y el mejoramiento de los estados de bienestar de las personas.

Siguiendo a “Pedro A Vives” la Gestión Cultural en la mayoría de pequeños y medianos municipios se enfoca y se ha enfocado desde el punto de vista del plano social. Es decir, localista, generalista e intentando llegar a todos los posibles receptores de las distintas políticas culturales.

Como el enfoque es personalista, podemos mencionar que algunas de las características de la gestión actual es la de procedimientos muy controlados y ejecutados desde una lógica jurídico-administrativa.

Normalmente los objetivos de esta gestión cultural son:

  • Desarrollar una oferta amplia y variada de actividades culturales y musicales
  • Facilitar información sobre la programación de actividades culturales
  • Detectar las inquietudes culturales de la población y responder a las demandas de la misma
  • Ofrecer actividades culturales (conciertos, conferencias, teatro, exposiciones) y formativas (cursos, talleres)
  • Facilitar el acceso de los ciudadanos a la producción artística, dando a conocer un amplio abanico de manifestaciones creativas.
  • Dar a conocer la obra de los creadores, haciendo hincapié en la de aquéllos que son innovadores.
  • Fomentar el disfrute de las diversas manifestaciones culturales y artísticas
  • Contribuir con la oferta cultural que convierta al municipio en un reclamo turístico
  • Promocionar los valores artísticos del municipio
  • Colaborar con instituciones de carácter cultural y con asociaciones para el fomento de la cultura, por medio de la firma de convenios.
  • Proporcionar un espacio donde instituciones y asociaciones de implantación local puedan desarrollar sus actividades.
  • Colaborar en el funcionamiento de las mismas.
  • Velar por la conservación y difusión pública de las obras artísticas del fondo municipal (contraprestación por exposición y obras premiadas en premios y concursos).

No obstante, la realidad es el de una organización en la que no existe un área de cultura de forma específica, que en el caso de existir normalmente es sólo una persona la que generalmente impulsa y se encarga de su gestión.  Normalmente se repite y se mantiene un sistema clásico y repetitivo de actuaciones y actividades sin cambio alguno y sin analizar ni medir el impacto de esas actuaciones y mediciones.

También es muy habitual, que se utilicen las subvenciones de organismos supramunicipales que en muchos casos son las únicas actividades culturales que se realizan.

En esta entrada queremos incidir en pocas, pero creemos que muy importantes estrategias de cara a futuro:

Un nuevo modelo cultural basado en nuevas demandas, en nuevas actuaciones, teniendo en cuenta las nuevas tecnologías y la colaboración en red.

Una administración con un nuevo modelo cultural que se estructure en las siguientes líneas estratégicas:

  1. Financiación de la cultura: Es necesario una revisión y reorientación de las líneas de ayudas públicas de forma que por un lado se establezcan líneas de financiación con el sector privado, se acabe con el sistema de gratis total.
  2. Destinar recursos a proyectos innovadores
  3. Propiciar el pensamiento crítico, el debate y la reflexión.

Una administración facilitadora de servicios culturales, porque la cultura es comunidad y debe servir para mejorar la vida de las personas de forma que:

  1. Sea una cultura abierta
  2. Se establezcan herramientas de participación digital.
  3. Exista un canal de apoyo al sector cultural

Una administración que apueste por la innovación/renovación en la gestión de los servicios culturales cuyos pilares sean:

  1. Optimización de los recursos disponibles
  2. Redimensionamiento del personal dedicado a la gestión cultural
  3. Transversalidad
  4. Programas colaborativos

MEDIDAS PARA UNA NUEVA GESTION CULTURAL MUNICIPAL

A la vista de situación de partida, podemos concluir la necesidad de un cambio en la forma de gestión cultural en los pequeños y medianos municipios, que no olvidemos en España suponen más del 70% del total de municipios.

Primera medida: Financiación de la cultura.

 

El problema de la financiación de la cultura es un problema endémico y casi diríamos que consustancial a la prestación de servicios culturales. Partimos de un modelo en el que, por un lado, prácticamente se nutre de financiación pública, con honrosas excepciones. De esta financiación pública la misma está constituida en su mayoría por subvenciones. Entendiendo la subvención como una transferencia dineraria de una administración a un tercero para una finalidad determinada de fomento, concepto éste genérico que incluye distintas actuaciones, de carácter y régimen muy diferente, fundadas todas ellas en razones de interés público que, en todo caso, deben acreditarse:

– Trasferencias corrientes y de capital.

– Subvenciones corrientes y de capital, anuales o plurianuales, en dinero o en especie.

– Cuotas de socio, fundador o partícipe, de asociaciones o fundaciones, públicas o privadas.

– Aportaciones patrimoniales en dinero, en bienes o en derechos a entidades, asociaciones, fundaciones o sociedades mercantiles de titularidad pública o mixta.

– Aportaciones a planes de obras o servicios públicos.

– Realización directa de inversiones o actividades de la competencia de otros entes o entidades.

A nuestro entender, está concepción mayoritaria (al menos en la práctica) de la gestión cultural a través de subvenciones, no puede ser el pilar de dicha gestión, dado que pone el foco de atención en la trasferencia de dinero y además es un sistema que no está únicamente pensado para una acción cultural, sino también de otras muchas clases: deportes, natalidad, ayudas sociales  además de que el régimen jurídico de las subvenciones es tan rígido y poco flexible que deja poco margen a los beneficiarios para posibles variaciones. También es una variable que no siempre es fija, incluso que en momentos de crisis económica llega a provocar el cese de actividades y proyectos.

Una segunda realidad que este tipo de gestión cultural tiene, es que se pone poco interés en los destinatarios de la acción, al tener el dinero asegurado asistan o participen dos personas o cien, lo que impide esforzarse en el destinatario cultural.

Desde nuestro punto de vista, en primer lugar, se debe intentar evitar el gratis total, es decir, hay que dar valor a lo que tiene valor y poniendo un precio ya sea más o menos simbólico, la sociedad se conciencia del mérito de realizar actividades y proyectos culturales.

Actualmente la financiación debe ir encaminada a la colaboración jurídico-privada, nuestra idea principal es que la administración pública debe ser, en esencia facilitadora de la cultura. Debe ser capaz de dar cobertura a proyectos económicamente viables por sí mismos, pero que dentro de una cobertura pública sean más relevantes y lleguen a más destinatarios.

Estás nuevas formas de financiación desde la parte púbicas deben ir enfocadas a:

El binomio clásico convenio más subvención o convenio, también se pueden valorar formas de mecenazgo, bien través de empresas privadas o a través de fundaciones. Veremos en la exposición de casos éxito una fundación.

Debemos apuntar, que no podemos estar cerrados a un solo tipo de financiación, sino que hay que crear las líneas de colaboración por ejemplo entre: un Ayuntamiento de 6000 habitantes, una universidad y una fundación para un proyecto de puesta en valor de restos arqueológicos.

Por último y para reforzar nuestra visión, siempre hay que pensar que las actuaciones culturales, que la cultura en general y con mayúsculas no persiguen un beneficio económico, la gestión cultural se valora por la contribución a la sociedad que genera, esa contribución o impacto se puede y debe ser medido para distribuir los fondos económicos tanto públicos como privados.

Tampoco podemos olvidar nuevas formas como el crowfounding o las redes digitales que permiten completar la financiación de proyectos de forma impensable hace diez años.

Segunda medida: destinar recursos a proyectos innovadores

Hemos dicho que los recursos económicos en el ámbito cultural son escasos y finitos, además hemos añadido que desde una administración facilitadora el coste de un proyecto o actividad cultural en un municipio pequeño o mediano debe venir del sector privado.

Pues bien, ¿qué hacer entonces con los recursos económicos que se tienen? ¿Más de lo mismo?

Una administración cultural capacitada, reflexiva y planificada, podrá ir apostando por proyectos innovadores e impulsar los mismos de forma que la vida cultural sea más amplia, más rica y crezca por ese impulso que la administración pública da.

Es más fácil ahora apostar en pequeños y medianos municipios por tendencias culturales inteligentes basadas en nuevas tecnologías, lo que se ha empezado a llamar Smart rural ya que en la mayoría de los casos los servicios de internet o tecnológicos son igual de accesibles que en una ciudad, o al menos pueden llegar a serlo en la que falte. Este factor es muy importante para la concepción cultural que propugnamos.

Actualmente la tendencia debe ir hacia las nuevas tecnologías, los medios audiovisuales, las plataformas digitales que son los pasos que guían a la sociedad actual. Por ejemplo: www.creador.es; www.russafaescenica.com;  podemos reseñar por lo adecuado de nuestra exposición en el ejemplo de Luis Muñoz, uno de los miembros del equipo amigos de El Pedregal que galardonado por  “impactac hub” como propuesta cultural innovadora nos resume su  su proyecto : “pretende, a través de las actividades culturales, atraer la mirada de personas que se decidan a venir, conocernos, crear aquí y quedarse aquí, sea durante breves lapsos de tiempo,  quedándose largas temporadas o durante años”.

También citaremos como proyecto innovador el cementerio del arte de Morille un pueblo de 254 vecinos en la provincia de Salamanca cuyo propósito básico es el soterramiento de piezas de reconocido valor artístico y/o vinculado directamente al ámbito del arte de vanguardia, entendiendo que no es menos importante el proceso que lleva al soterramiento que el soterramiento mismo.

Tercera medida: Propiciar el pensamiento crítico, el debate y la reflexión.

En este apartado debemos volver a insistir en lo que a nuestro juicio es al menos una de las finalidades de la cultura que es hacernos mejores personas y contribuir al bienestar general de la sociedad, para eso la cultura, es heterogénea y se encuentra en constante evolución no siendo válidos los paradigmas de un tiempo para otro.  Por eso, no podemos estar siempre programando las mismas actuaciones de siempre y las mismas actividades subvencionadas una vez tras otra, un año tras otro.

Si la cultura está es constante movimiento, ese movimiento lo provoca la reflexión, el debate, los lugares de encuentro que propician algo tan natural en el ámbito cultural que es plantearse siempre lo establecido e innovar nuevas formas de cultura. La innovación cultural no es sinónimo de modernidad per se, un concierto de música sefardí con instrumentos recuperados puede ser una actividad innovadora, lo que si es cierto es que  cuantos más prismas, perfiles, y puntos de vista intervengan en el debate más rico será este. Según Luisa Etxenike con esta visión “ Se fomenta la revisión práctica de cambios necesarios para mejorar el terreno cultural, como reformular nuevas relaciones entre instituciones culturales y la creación cultural, a la vez que promueve nuevas interacciones entre agentes culturales. Cabe añadir que pone en revisión los valores que sustentan las prácticas culturales, expone las prioridades y las urgencias de la gestión cultural, potencia la innovación y los cruces entre la cultura y la actualidad digital.”

“ La cultura no es una actividad del tiempo libre; es lo que nos hace libres todo el tiempo”.

CASOS DE ÉXITO

http://www.forofuentesclaras.es/

http://www.nochesmagicasdelagranja.es/

https://fundacioncerezalesantoninoycinia.org/

REFERENCIAS

http://www.agenda21culture.net/es/documentos/agenda-21-de-la-cultura

http://www.gobiernoabierto.navarra.es/es/participacion/procesos/plan-estrategico-cultura-navarra-2017-2023

 

 

 

 

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